San Juan 1

Evangelios

← San Lucas
Cap. 2 →
1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. a
2 Ella estaba en el principio con Dios.
3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. b
4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, c
5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. d
6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. e
7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. f
8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. g
9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. h
10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; i
13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. j
14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. k
15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» l
16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. m
18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado. n
19 Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?»
20 El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» o
21 Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy.» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» p
22 Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»
23 Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.» q
24 Los enviados eran fariseos.
25 Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» r
26 Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, s
27 que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.»
28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
29 Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. t
30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. u
31 Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.»
32 Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él.
33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." v w
34 Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.» x
35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. y
36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios.» y
37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. y
38 Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?» y
39 Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. y
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. y
41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. y z
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, "Piedra". y a
43 Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme.» y
44 Felipe era de Bestsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. y
45 Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.» y b
46 Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás.» y
47 Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» y
48 Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» y c
49 Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» y d
50 Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» y
51 Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.» y e
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 1

10:30 ; Gn 1:1 – 5 ; Jb 28:12 – 27 ; Prov 8:22 – 25 ; Sab 9:1 – 2 ; 1 Jn 1:1 – 2 ; Col 1:1 , 15 ; Rev 3:14 ; 19:13 .

b

Versículo 3

Ps 33:9 ; Sab 9:1 ; Eclo 42:15 ; 1 Cor 8:6 ; Col 1:16 ; Heb 1:2 ; Rev 3:14 .

c

Versículo 4

5:26 ; 8:12 ; 1 Jn 1:2 .

d

Versículo 5

3:19 ; 8:12 ; 9:5 ; 12:35 , 46 ; Sab 7:29 – 30 ; 1 Thes 5:4 ; 1 Jn 2:8 .

e

Versículo 6

Mt 3:1 ; Mk 1:4 ; Lk 3:2 – 3 .

f

Versículo 7

1:19 – 34 ; 5:33 .

g

Versículo 8

5:35 .

h

Versículo 9

3:19 ; 8:12 ; 9:39 ; 12:46 .

i

Versículo 12

3:11 – 12 ; 5:43 – 44 ; 12:46 – 50 ; Gal 3:26 ; 4:6 – 7 ; Ef 1:5 ; 1 Jn 3:2 .

j

Versículo 13

3:5 – 6 .

k

Versículo 14

Ex 16:10 ; 24:17 ; 25:8 – 9 ; 33:22 ; 34:6 ; Eclo 24:4 , 8 ; Is 60:1 ; Ez 43:7 ; Jl 4:17 ; Heb 2:14 ; 1 Jn 1:2 ; 4:2 ; 2 Jn 7 .

l

Versículo 15

1:30 ; 3:27 – 30 .

m

Versículo 17

7:19 ; Ex 31:18 ; 34:28 .

n

Versículo 18

5:37 ; 6:46 ; Ex 33:20 ; jue 13:21 – 22 ; 1 Tm 6:16 ; 1 Jn 4:12 .

o

Versículo 20

3:28 ; Lk 3:15 ; Hch 13:25 .

p

Versículo 21

Dt 18:15 , 18 ; 2 Kgs 2:11 ; Eclo 48:10 ; Mal 3:1 , 23 ; Mt 11:14 ; 17:11 – 13 ; Mk 9:13 ; Hch 3:22 .

q

Versículo 23

Is 40:3 ; Mt 3:3 ; Mk 1:2 ; Lk 3:4 .

r

Versículo 25

Ez 36:25 ; Zac 13:1 ; Mt 16:14 .

s

Versículo 26

Mt 3:11 ; Mk 1:7 – 8 ; Lk 3:16 ; Hch 13:25 .

t

Versículo 29

1:36 ; Ex 12 ; Is 53:7 ; Rev 5 – 7 ; 17:14 .

u

Versículo 30

1:15 ; Mt 3:11 ; Mk 1:7 ; Lk 3:16 .

v

Versículo 33

Sg 5:2 ; Is 11:2 ; Os 11:11 ; Mt 3:16 ; Mk 1:10 ; Lk 3:21 – 22 .

w

Versículo 33

Is 42:1 ; Mt 3:11 ; Mk 1:8 ; Lk 3:16 .

x

Versículo 34

Is 42:1 ; Mt 3:17 ; Mk 1:11 ; Lk 9:35 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

z

Versículo 41

4:25 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

a

Versículo 42

Mt 16:18 ; Mk 3:16 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

b

Versículo 45

21:2 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

c

Versículo 48

Mi 4:4 ; Zac 3:10 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

d

Versículo 49

12:13 ; Ex 4:22 ; Dt 14:1 ; 2 Sm 7:14 ; Jb 1:6 ; 2:1 ; 38:7 ; Ps 2:7 ; 29:1 ; 89:27 ; Sab 2:18 ; Eclo 4:10 ; Dn 3:92 ; Os 11:1 ; Mt 14:33 ; 16:16 ; Mk 13:32 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

y

Versículo 35-51

Mt 4:18 – 22 ; Mk 1:16 – 20 ; Lk 5:1 – 11 .

e

Versículo 51

Gn 28:10 – 17 ; Dn 7:13 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1

En el principio: también las primeras palabras del Antiguo Testamento (Gn 1:1). Era: este verbo se usa tres veces con diferentes significados en este versículo: existencia, relación y predicación. La Palabra (griego logos): este término combina la palabra dinámica y creativa de Dios (Génesis), la Sabiduría preexistente personificada como instrumento de la actividad creativa de Dios (Proverbios), y la inteligibilidad última de la realidad (filosofía helenística). Con Dios: la preposición griega aquí connota comunicación con otro. Era Dios: la falta de un artículo definido con "Dios" en griego significa predicación más que identificación.

Versículo 1-18

El prólogo establece los temas principales del evangelio: vida, luz, verdad, el mundo, testimonio y la preexistencia de Jesucristo, el Logos encarnado, que revela a Dios Padre. En su origen, probablemente fue un himno cristiano temprano. Su paralelo más cercano está en otros himnos cristológicos, Col 1:15-20 y Fil 2:6-11. Su núcleo (Jn 1:1-5, 10-11, 14) es poético en su estructura, con frases cortas unidas por un "paralelismo en escalera", en el que la última palabra de una frase se convierte en la primera palabra de la siguiente. Las inserciones en prosa (al menos Jn 1:6-8, 15) tratan sobre Juan el Bautista.

Versículo 3

Lo que llegó a ser: si bien los manuscritos más antiguos no tienen puntuación aquí, el corrector del Papiro Bodmer P 75, algunos manuscritos y los Padres Ante-Nicenos toman esta frase con lo que sigue, como paralelismo en escalera. La conexión con Jn 1:3 refleja el antiarrianismo del siglo IV.

Versículo 5

El dualismo ético de la luz y la oscuridad tiene su paralelo en la literatura intertestamentaria y en los Rollos del Mar Muerto. Venció: "comprender" es otra posible traducción, pero cf. Jn 12:35; Sab 7:29-30.

Versículo 6

Juan fue enviado así como Jesús fue "enviado" (Jn 4:34) en misión divina. Otras referencias a Juan el Bautista en este evangelio enfatizan las diferencias entre ellos y el papel subordinado de Juan.

Versículo 7

Testimonio: se introduce el tema del testimonio de Juan, que retrata a Jesús como si estuviera en juicio a lo largo de su ministerio. Todos dan testimonio de Jesús: Juan el Bautista, la mujer samaritana, las Escrituras, sus obras, las multitudes, el Espíritu y sus discípulos.

Versículo 11

Lo que era suyo…su pueblo: primero un neutro, literalmente, "su propia propiedad/posesión" (probablemente = Israel), luego un masculino, "su propio pueblo" (los israelitas).

Versículo 13

Los creyentes en Jesús llegan a ser hijos de Dios no por ninguna de las tres causas naturales mencionadas, sino por Dios, quien es la causa inmediata de la nueva vida espiritual. Nacieron: el verbo griego puede significar «engendrado» (por un varón) o «nacido» (de una mujer o de padres). La variante «el que fue engendrado», que afirma la concepción virginal de Jesús, tiene un débil testimonio en las versiones del Antiguo Latín y siríaco.

Versículo 14

Carne: la persona entera, usada probablemente contra tendencias docéticas (cf. 1 Jn 4:2; 2 Jn 7). Hizo su morada: literalmente, «plantó su tienda/tabernáculo». Cf. el tabernáculo o tienda de reunión que era el lugar de la presencia de Dios entre su pueblo (Ex 25:8-9). El Verbo encarnado es la nueva forma de la presencia de Dios entre su pueblo. El verbo griego tiene las mismas consonantes que la palabra aramea para la presencia de Dios (Shekinah). Gloria: la manifestación visible de la majestad de Dios en el poder, que una vez llenó el tabernáculo (Ex 40:34) y el templo (1 Reyes 8:10-11, 27), ahora está centrada en Jesús. Hijo unigénito: griego, monogenēs, pero véase la nota sobre Jn 1:18. Gracia y verdad: estas palabras pueden representar dos términos del Antiguo Testamento que describen a Yahvé en relación de pacto con Israel (cf. Ex 34:6), así, el «amor» y la «fidelidad» de Dios. El Verbo comparte las cualidades del pacto de Yahvé.

Versículo 15

Este versículo, que interrumpe Jn 1:14, 16, parece tomado de Jn 1:30.

Versículo 16

Gracia en lugar de gracia: reemplazo del Antiguo Pacto con el Nuevo (cf. Jn 1:17). Otras posibles traducciones son «gracia sobre gracia» (acumulación) y «gracia por gracia» (correspondencia).

Versículo 18

El Hijo unigénito, Dios: mientras que la gran mayoría de los testigos textuales posteriores tienen otra lectura, «el Hijo, el único» o «el Hijo unigénito», la traducción anterior sigue los mejores y más antiguos manuscritos, monogenēs theos, pero toma el primer término para significar no solo «Único» sino para incluir una relación filial con el Padre, como en Lc 9:38 («hijo único») o Heb 11:17 («hijo unigénito») y como se traduce en Jn 1:14. El Logos es, pues, «Hijo unigénito» y Dios, pero no Padre/Dios.

Versículo 19

Los judíos: a lo largo de la mayor parte del evangelio, «los judíos» no se refiere al pueblo judío como tal, sino a las autoridades hostiles, tanto fariseos como saduceos, particularmente en Jerusalén, que se niegan a creer en Jesús. El uso refleja la atmósfera, a finales del siglo primero, de polémicas entre la iglesia y la sinagoga, o posiblemente se refiere a los judíos como representantes de un mundo hostil (Jn 1:10-11).

Versículo 19-51

El testimonio de Juan el Bautista acerca del Mesías y la autorrevelación de Jesús a los primeros discípulos. Esta sección constituye la introducción al evangelio propiamente dicho y está conectada con las inserciones en prosa del prólogo. Desarrolla el tema principal del testimonio en cuatro escenas: el testimonio negativo de Juan sobre sí mismo; su testimonio positivo sobre Jesús; la revelación de Jesús a Andrés y Pedro; la revelación de Jesús a Felipe y Natanael.

Versículo 20

Mesías: el agente ungido de Yahvé, generalmente considerado de descendencia davidica. Véase además la nota sobre Jn 1:41.

Versículo 21

Elías: el Bautista no afirmó ser Elías regresado a la tierra (cf. Mal 3,19; Mt 11,14). El profeta: probablemente el profeta como Moisés (Dt 18,15; cf. Hch 3,22).

Versículo 23

Esta es una repuntuación y reinterpretación (como en los evangelios sinópticos y la Septuaginta) del texto hebreo de Is 40,3 que dice: «Una voz clama: En el desierto preparad el camino del Señor».

Versículo 24

Algunos fariseos: otras traducciones, como «Ahora habían sido enviados de los fariseos», malinterpretan la construcción gramatical. Este es un grupo diferente al de Jn 1,19; los sacerdotes y los levitas habrían sido saduceos, no fariseos.

Versículo 26

Yo bautizo con agua: los sinópticos añaden «pero él os bautizará con Espíritu Santo» (Mc 1,8) o «…Espíritu Santo y fuego» (Mt 3,11; Lc 3,16). El énfasis de Juan está en la purificación y la preparación para un bautismo mejor.

Versículo 28

Betania al otro lado del Jordán: lugar desconocido. Otra lectura es «Betábara».

Versículo 29

El Cordero de Dios: el trasfondo de este título puede ser el cordero apocalíptico victorioso que destruiría el mal en el mundo (Ap 5-7; 17,14); el cordero pascual, cuya sangre salvó a Israel (Ex 12); y/o el siervo sufriente conducido como un cordero al matadero como ofrenda por el pecado (Is 53,7, 10).

Versículo 30

Existía antes que yo: posiblemente como Elías (por venir, Jn 1,27); para el evangelista y su audiencia, la preexistencia de Jesús estaría implícita (véase la nota sobre Jn 1,1).

Versículo 31

No lo conocía: este evangelio no muestra conocimiento de la tradición (Lc 1) sobre el parentesco de Jesús y Juan el Bautista. La razón por la que vine bautizando con agua: en este evangelio, el bautismo de Juan no está conectado con el perdón de los pecados; su propósito es revelador, para que Jesús pueda ser dado a conocer a Israel.

Versículo 32

Como una paloma: símbolo de la nueva creación (Gn 8,8) o de la comunidad de Israel (Os 11,11). Permanecer: el primer uso de un verbo favorito en Juan, enfatizando la permanencia de la relación entre el Padre y el Hijo (como aquí) y entre el Hijo y el cristiano. Jesús es el portador permanente del Espíritu.

Versículo 34

El Hijo de Dios: esta lectura está respaldada por buenos manuscritos griegos, incluyendo los papiros Chester Beatty y Bodmer y el Códice Vaticano, pero es sospechosa porque armoniza este pasaje con la versión sinóptica: “Este es mi Hijo amado” (Mt 3,17; Mc 1,11; Lc 3,22). La lectura alternativa, pobremente atestiguada, “el escogido de Dios”, es probablemente una referencia al Siervo de Yahvé (Is 42,1).

Versículo 36

El testimonio de Juan el Bautista hace plausible que sus discípulos siguieran a Jesús.

Versículo 37

Los dos discípulos: Andrés (Jn 1,40) y, tradicionalmente, Juan, hijo de Zebedeo (véase la nota sobre Jn 13,23).

Versículo 39

A las cuatro de la tarde: literalmente, la hora décima, desde la salida del sol, en el cálculo romano del tiempo. Algunos sugieren que el día siguiente, comenzando al atardecer, era el sábado; se habrían quedado con Jesús para evitar viajar en él.

Versículo 41

Mesías: la palabra hebrea māśiâh, “ungido” (véase la nota sobre Lc 2,11), aparece en griego como la transliteración messias solo aquí y en Jn 4,25. En otras partes se usa la traducción griega christos.

Versículo 42

Simón, el hijo de Juan: en Mt 16,17, Simón es llamado Bariona, “hijo de Jonás”, una tradición diferente para el nombre del padre de Simón. Cefas: en arameo = la Roca; cf. Mt 16,18. Ni el equivalente griego Petros ni, con una excepción aislada, Cefas está atestiguado como nombre personal antes de la época cristiana.

Versículo 43

Él: gramaticalmente, podría ser Pedro, pero lógicamente es probablemente Jesús.

Versículo 47

Un verdadero israelita. No hay duplicidad en él: Jacob fue el primero en llevar el nombre de «Israel» (Gn 32,29), pero Jacob era un hombre de duplicidad (Gn 27,35-36).

Versículo 48

Bajo la higuera: un símbolo de paz mesiánica (cf. Mi 4,4; Zac 3,10).

Versículo 49

Hijo de Dios: este título se usa en el Antiguo Testamento, entre otras maneras, como título de adopción para el rey davídico (2 Sm 7,14; Sal 2,7; 89,27), y así aquí, con Rey de Israel, en un sentido mesiánico. Para el evangelista, Hijo de Dios también apunta a la divinidad de Jesús (cf. Jn 20,28).

Versículo 50

Posiblemente una afirmación: «Tú [singular] crees porque te vi bajo la higuera».

Versículo 51

El doble «Amén» es característico de Juan. Vosotros es plural en griego. La alusión es a la escalera de Jacob (Gn 28,12).