San Mateo 12

Evangelios

← Cap. 11
Cap. 13 →

Controversias sobre el sábado

1 En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. a b
2 Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.» a
3 Pero él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, a c
4 cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? a c d
5 ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? a e
6 Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. a
7 Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. a f
8 Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.» a g
9 Pasó de allí y se fue a la sinagoga de ellos. h
10 Había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le preguntaron si era lícito curar en sábado, para poder acusarle. h
11 El les dijo: «¿Quién de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta cae en un hoyo en sábado, no la agarra y la saca? h
12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en sábado.» h
13 Entonces dice al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió, y quedó restablecida, sana como la otra. h
14 Pero los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra él para ver cómo eliminarle. h i
15 Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. h
16 Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran;
17 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:
18 He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. j
19 No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. j
20 La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: j
21 en su nombre pondrán las naciones su esperanza. j

El pecado contra el Espíritu

22 Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo. Y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía. k
23 Y toda la gente atónita decía: «¿No será éste el Hijo de David?» k l
24 Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: «Este no expulsa los demonios más que por Beelzebul, Príncipe de los demonios.» k m
25 El, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir. n
26 Si Satanás expulsa a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, va a subsistir su reino? n
27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. n
28 Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. n o
29 «O, ¿cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte? Entonces podrá saquear su casa. n
30 «El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. p
31 «Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. q
32 Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro. q
33 «Suponed un árbol bueno, y su fruto será bueno; suponed un árbol malo, y su fruto será malo; porque por el fruto se conoce el árbol. r
34 Raza de víboras, ¿cómo podéis vosotros hablar cosas buenas siendo malos? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca. r s
35 El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. r
36 Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. t
37 Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado.» t

Los enemigos piden una señal

38 Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti.» u
39 Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. u
40 Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. u
41 Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. u
42 La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. u v

La estrategia de Satanás

43 «Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. w
44 Entonces dice: "Me volveré a mi casa, de donde salí." Y al llegar la encuentra desocupada, barrida y en orden. w
45 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.» w

Los parientes de Cristo

46 Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. x
47 Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.» x
48 Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» x
49 Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. x
50 Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» x
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

b

Versículo 1

Dt 23:26 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

c

Versículo 3-4

1 Sm 21:2 – 7 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

c

Versículo 3-4

1 Sm 21:2 – 7 .

d

Versículo 4

Lv 24:5 – 9 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

e

Versículo 5

Lv 24:8 ; Nm 28:9 – 10 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

f

Versículo 7

Os 6:6 .

a

Versículo 1-8

Mk 2:23 – 28 ; Lk 6:1 – 5 .

g

Versículo 8

Jn 5:16 – 17 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

i

Versículo 14

Jn 5:18 .

h

Versículo 9-15

Mk 3:1 – 6 ; Lk 6:6 – 11 .

j

Versículo 18-21

Is 42:1 – 4 .

j

Versículo 18-21

Is 42:1 – 4 .

j

Versículo 18-21

Is 42:1 – 4 .

j

Versículo 18-21

Is 42:1 – 4 .

k

Versículo 22-24

9:32 – 34 ; Lk 11:14 – 15 .

k

Versículo 22-24

9:32 – 34 ; Lk 11:14 – 15 .

l

Versículo 23

9:27 .

k

Versículo 22-24

9:32 – 34 ; Lk 11:14 – 15 .

m

Versículo 24

10:25 ; Mk 3:22 .

n

Versículo 25-29

Mk 3:23 – 27 ; Lk 11:17 – 22 .

n

Versículo 25-29

Mk 3:23 – 27 ; Lk 11:17 – 22 .

n

Versículo 25-29

Mk 3:23 – 27 ; Lk 11:17 – 22 .

n

Versículo 25-29

Mk 3:23 – 27 ; Lk 11:17 – 22 .

o

Versículo 28

Lk 11:20 .

n

Versículo 25-29

Mk 3:23 – 27 ; Lk 11:17 – 22 .

p

Versículo 30

Lk 11:23 .

q

Versículo 31-32

Mk 3:28 – 30 ; Lk 12:10 .

q

Versículo 31-32

Mk 3:28 – 30 ; Lk 12:10 .

r

Versículo 33-35

Lk 6:43 – 45 .

r

Versículo 33-35

Lk 6:43 – 45 .

s

Versículo 34

3:7 ; 23:33 ; 15:11 – 12 ; Lk 3:7 .

r

Versículo 33-35

Lk 6:43 – 45 .

t

Versículo 36-37

Stgo 3:1 – 2 .

t

Versículo 36-37

Stgo 3:1 – 2 .

u

Versículo 38-42

16:1 – 4 ; Jon 2:1 ; 3:1 – 10 ; Mk 8:11 – 12 ; Lk 11:29 – 32 .

u

Versículo 38-42

16:1 – 4 ; Jon 2:1 ; 3:1 – 10 ; Mk 8:11 – 12 ; Lk 11:29 – 32 .

u

Versículo 38-42

16:1 – 4 ; Jon 2:1 ; 3:1 – 10 ; Mk 8:11 – 12 ; Lk 11:29 – 32 .

u

Versículo 38-42

16:1 – 4 ; Jon 2:1 ; 3:1 – 10 ; Mk 8:11 – 12 ; Lk 11:29 – 32 .

u

Versículo 38-42

16:1 – 4 ; Jon 2:1 ; 3:1 – 10 ; Mk 8:11 – 12 ; Lk 11:29 – 32 .

v

Versículo 42

1 Kgs 10:1 – 10 .

w

Versículo 43-45

Lk 11:24 – 26 .

w

Versículo 43-45

Lk 11:24 – 26 .

w

Versículo 43-45

Lk 11:24 – 26 .

x

Versículo 46-50

Mk 3:31 – 35 ; Lk 8:19 – 21 .

x

Versículo 46-50

Mk 3:31 – 35 ; Lk 8:19 – 21 .

x

Versículo 46-50

Mk 3:31 – 35 ; Lk 8:19 – 21 .

x

Versículo 46-50

Mk 3:31 – 35 ; Lk 8:19 – 21 .

x

Versículo 46-50

Mk 3:31 – 35 ; Lk 8:19 – 21 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1-2

La recolección de las espigas se equipara aquí con la siega, que estaba prohibida en el sábado (Ex 34:21).

Versículo 1-14

Mateo aquí regresa al orden marcanico que dejó en Mt 9:18. Las dos historias dependen de Mc 2:23-28; 3:1-6, respectivamente, y son los únicos lugares en ambos evangelios que tratan explícitamente con la actitud de Jesús hacia la observancia del sábado.

Versículo 3-4

Véase 1 Sm 21:2-7. En el paralelo marcanico (Mc 2:25-26) el sumo sacerdote se llama Abiatar, aunque en 1 Samuel esta acción se atribuye a Ahimelec. La historia del Antiguo Testamento no trata sobre una violación del descanso sabático; su pertinencia a esta disputa es que una violación de la ley era permisible debido a que los hombres de David estaban sin comida.

Versículo 5-6

Este argumento y el siguiente (Mt 12:7) son peculiares de Mateo. El servicio del templo parece ser el cambio del pan de la proposición en el sábado (Lv 24:8) y la duplicación en el sábado de los holocaustos diarios usuales (Nm 28:9-10). El argumento es que la ley misma requiere trabajo que rompe el descanso sabático, debido al deber superior del servicio del templo. Si los deberes del templo superan la ley del sábado, ¿cuánto más justifica la presencia de Jesús, con su proclamación del reino (algo mayor que el templo), la conducta de sus discípulos?

Versículo 7

Véase la nota sobre Mt 9:13.

Versículo 8

La justificación última para la violación del descanso sabático por parte de los discípulos es que Jesús, el Hijo del Hombre, tiene autoridad suprema sobre la ley.

Versículo 10

La tradición rabínica posterior a los evangelios permitía que se aliviara a un sufriente en el sábado si su vida corría peligro. Esta también pudo haber sido la opinión de los contemporáneos fariseos de Jesús. Pero el caso aquí no se trata de alguien en peligro de muerte.

Versículo 11

Mateo omite la pregunta planteada por Jesús en Mc 3:4 y sustituye una sobre rescatar una oveja en sábado, similar a la de Lc 14:5.

Versículo 14

Véase Mc 3:6. Aquí el plan para causar la muerte de Jesús se atribuye solo a los fariseos. Esto probablemente se debe a la situación de la iglesia de Mateo, cuando los únicos oponentes eran los fariseos.

Versículo 15

El conocimiento de Jesús de la conspiración de los fariseos y sus curaciones son peculiares de Mateo.

Versículo 15-21

Mateo sigue Mc 3:7-12 pero resume su fuente en dos versículos (Mt 12:15, 16) que recogen la retirada, las curaciones y el mandato de silencio. A esto añade una cita de cumplimiento del primer Cántico del Siervo (Is 42:1-4) que no corresponde exactamente ni al hebreo ni a la LXX de ese pasaje. Es la cita del Antiguo Testamento más larga de este evangelio, enfatizando la mansedumbre de Jesús, el Siervo del Señor, y prediciendo la extensión de su misión a los gentiles.

Versículo 19

El que el siervo no contienda se ve cumplido en la retirada de Jesús de las disputas narradas en Mt 12:1-14.

Versículo 21

Excepto por un detalle menor, Mateo sigue aquí la LXX, aunque el significado del hebreo (“las costas esperarán su enseñanza”) es similar.

Versículo 22-32

Para el exorcismo, véase la nota sobre Mt 9,32–34. La larga discusión combina material marcanico y de Q (Mc 3,22–30; Lc 11,19–20, 23; 12,10). Se omite Mc 3,20–21, con una consiguiente disminución de la agudeza de Mt 12,48.

Versículo 23

Véase la nota sobre Mt 9,27.

Versículo 24

Véase la nota sobre Mt 10,25.

Versículo 25-26

La primera respuesta de Jesús a la acusación de los fariseos es que si fuera cierto, Satanás estaría destruyendo su propio reino.

Versículo 27

Además de señalar lo absurdo de la acusación, Jesús pregunta cómo debe interpretarse la obra de los exorcistas judíos (vuestra propia gente). ¿También a ellos se les acusará de colusión con Belcebú? Para un ejemplo de exorcismo judío, véase Josefo, Antigüedades 8,42–49.

Versículo 28

El paralelo de Q (Lc 11,20) habla del “dedo” en lugar del “espíritu” de Dios. Si bien la diferencia probablemente se deba a la edición de Mateo, él conserva el reino de Dios en lugar de cambiarlo a su habitual “reino de los cielos”. Ha venido sobre vosotros: véase Mt 4,17.

Versículo 29

Una parábola corta ilustra lo que Jesús está haciendo. El hombre fuerte es Satanás, a quien Jesús ha atado y cuya casa está saqueando. La expectativa judía era que Satanás sería encadenado en los últimos días (Ap 20,2); los exorcismos de Jesús indican que esos días han comenzado.

Versículo 30

Este dicho, ya unido a los versículos precedentes en Q (véase Lc 11,23), advierte que no puede haber neutralidad donde Jesús se encuentra. Su pertinencia en un contexto donde Jesús se dirige no a los neutrales sino a los amargamente opuestos no está clara. La acusación de dispersión, sin embargo, encaja con la situación. Jesús es el pastor del pueblo de Dios (Mt 2,6), su misión es para las ovejas perdidas de Israel (Mt 15,24); los fariseos, que se oponen a él, son culpables de dispersar las ovejas.

Versículo 31

Blasfemia contra el Espíritu: el pecado de atribuir a Satanás (Mt 12:24) lo que es obra del Espíritu de Dios (Mt 12:28).

Versículo 33

Declarar: literalmente, “hacer”. El significado de este versículo es oscuro. Posiblemente es un desafío a los fariseos para que declaren a Jesús y sus exorcismos buenos o ambos malos. Un árbol se conoce por su fruto; si el fruto es bueno, también debe serlo el árbol. Si la expulsión de demonios es buena, también debe serlo su fuente.

Versículo 34

Los fariseos no pueden admitir la bondad de Jesús, porque son malos, y las palabras que proceden de sus malos corazones no pueden ser buenas.

Versículo 36-37

Si en el día del juicio la gente será considerada responsable incluso de sus palabras descuidadas, las acusaciones viciosas de los fariseos seguramente conducirán a su condenación.

Versículo 38

Maestro: véase la nota sobre Mt 8:19. En Mt 16:1 la petición es de una señal “del cielo” (Mc 8:11).

Versículo 38-42

Esta sección es principalmente de Q (véase Lc 11:29-32). Mc 8:11-12, que Mateo ha seguido en Mt 16:1-4, tiene una demanda similar de una señal. Los escribas y fariseos se niegan a aceptar los exorcismos de Jesús como autenticación de sus afirmaciones y exigen una señal que acabará con toda posibilidad de duda. La respuesta de Jesús es que no se dará tal señal. Debido a que sus oponentes son malos y lo ven como un agente de Satanás, nada los convencerá.

Versículo 39

Infieles: literalmente, “adúlteros”. La alianza entre Dios e Israel fue representada como un vínculo matrimonial, y la infidelidad a la alianza como adulterio; cf. Os 2:4-14; Jer 3:6-10.

Versículo 40

Véase Jon 2:1. Mientras que en Q la señal era simplemente la predicación de Jonás a los ninivitas (Lc 11:30, 32), Mateo aquí añade la estancia de Jonás en el vientre de la ballena durante tres días y tres noches, una prefiguración de la estancia de Jesús en la morada de los muertos e, implícitamente, de su resurrección.

Versículo 41-42

Los ninivitas que se arrepintieron (véase Jon 3:1-10) y la reina del sur (es decir, de Saba; véase 1 Reyes 10:1-13) fueron paganos que respondieron a oportunidades menores de las que se le han ofrecido a Israel en el ministerio de Jesús, algo mayor que Jonás o Salomón. En el juicio final condenarán a la generación infiel que lo ha rechazado.

Versículo 43-45

Otro pasaje de Q; cf. Mt 11:24-26. El ministerio de Jesús ha roto el dominio de Satanás sobre Israel, pero la negativa de esta generación malvada a aceptarlo conducirá a una situación peor que la que precedió a su venida.

Versículo 46-50

Véase Mc 3:31-35. Mateo ha omitido Mc 3:20-21, que se retoma en Mc 3:31 (véase la nota sobre Mt 12:22-32), pero el punto de la historia es el mismo en ambos evangelios: el parentesco natural con Jesús no cuenta para nada; solo quien hace la voluntad de su Padre celestial pertenece a su verdadera familia.

Versículo 47

Este versículo se omite en algunos testigos textuales importantes, incluidos el Códice Sinaítico (lectura original) y el Códice Vaticano.