Romanos 8

Cartas Paulinas

← Cap. 7
Cap. 9 →
1 Por consiguiente, ninguna condenación pesa ya sobre los que están en Cristo Jesús.
2 Porque la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte. a
3 Pues lo que era imposible a la ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne, b
4 a fin de que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros que seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu. c
5 Efectivamente, los que viven según la carne, desean lo carnal; mas los que viven según el espíritu, lo espiritual.
6 Pues las tendencias de la carne son muerte; mas las del espíritu, vida y paz, d
7 ya que las tendencias de la carne llevan al odio a Dios: no se someten a la ley de Dios, ni siquiera pueden; e
8 así, los que están en la carne, no pueden agradar a Dios. f
9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece; g
10 mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia. h

La vida eterna del cuerpo y del alma

11 Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.
12 Así que, hermanos míos, no somos deudores de la carne para vivir según la carne,
13 pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis. i
14 En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. j
15 Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! k
16 El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. l
17 Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. m

La gran esperanza del cristiano y de toda la creación

18 Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. n
19 Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios.
20 La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza o
21 de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. p
22 Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. q
23 Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. r
24 Porque nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? s
25 Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia.

Nuevos favores del Espíritu Santo

26 Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables,
27 y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios. t
28 Por lo demas, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. u
29 Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogenito entre muchos hermanos; u v
30 y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó. w

Seguridad de la redención

31 Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? x
32 El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? y
33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. z
34 ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros? z a
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?,
36 como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. b
37 Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. c
38 Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades d
39 ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro. d
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 2

7:23 – 24 ; 2 Cor 3:17 .

b

Versículo 3

Hch 13:38 ; 15:10 / Jn 3:16 – 17 ; 2 Cor 5:21 ; Gal 3:13 ; 4:4 ; Flp 2:7 ; Col 1:22 ; Heb 2:17 ; 4:15 ; 1 Jn 4:9 .

c

Versículo 4

Gal 5:16 – 25 .

d

Versículo 6

6:21 ; 7:5 ; 8:13 ; Gal 6:8 .

e

Versículo 7

5:10 ; Stgo 4:4 .

f

Versículo 8

1 Jn 2:16 .

g

Versículo 9

1 Cor 3:16 .

h

Versículo 10

Gal 2:20 ; 1 Pt 4:6 .

i

Versículo 13

Gal 5:24 ; 6:8 ; Ef 4:22 – 24 .

j

Versículo 14

Gal 5:18 .

k

Versículo 15

Mk 14:36 ; Gal 4:5 – 6 ; 2 Tm 1:7 .

l

Versículo 16

Jn 1:12 ; Gal 3:26 – 29 .

m

Versículo 17

Gal 4:7 ; 1 Pt 4:13 ; 5:1 .

n

Versículo 18

2 Cor 4:17 .

o

Versículo 20

Gn 3:17 – 19 .

p

Versículo 21

2 Pt 3:12 – 13 ; Rev 21:1 .

q

Versículo 22

2 Cor 5:2 – 5 .

r

Versículo 23

2 Cor 1:22 ; Gal 5:5 .

s

Versículo 24

2 Cor 5:7 ; Heb 11:1 .

t

Versículo 27

Ps 139:1 ; 1 Cor 4:5 .

u

Versículo 28-29

Ef 1:4 – 14 ; 3:11 .

u

Versículo 28-29

Ef 1:4 – 14 ; 3:11 .

v

Versículo 29

Ef 1:5 ; 1 Pt 1:2 .

w

Versículo 30

Is 45:25 ; 2 Thes 2:13 – 14 .

x

Versículo 31

Ps 118:6 ; Heb 13:6 .

y

Versículo 32

Jn 3:16 .

z

Versículo 33-34

Is 50:8 .

z

Versículo 33-34

Is 50:8 .

a

Versículo 34

Ps 110:1 ; Heb 7:25 ; 1 Jn 2:1 .

b

Versículo 36

Ps 44:23 ; 1 Cor 4:9 ; 15:30 ; 2 Cor 4:11 ; 2 Tm 3:12 .

c

Versículo 37

1 Jn 5:4 .

d

Versículo 38-39

1 Cor 3:22 ; Ef 1:21 ; 1 Pt 3:22 .

d

Versículo 38-39

1 Cor 3:22 ; Ef 1:21 ; 1 Pt 3:22 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1-13

Después de su advertencia en Rom 7 contra la ruta equivocada para el cumplimiento del objetivo de santidad expresado en Rom 6:22, Pablo señala a sus destinatarios el camino correcto. A través de la obra redentora de Cristo, los cristianos han sido liberados de las terribles fuerzas del pecado y la muerte. La santidad era imposible mientras la carne (o nuestro "yo viejo"), es decir, la hostilidad egoísta hacia Dios (Rom 8:7), frustrara los objetivos divinos expresados en la ley. Peor aún, el pecado usó la ley para irrumpir en toda clase de anarquía (Rom 8:8). Todo esto ha cambiado ahora. En la cruz, Dios quebró el poder del pecado y pronunció sentencia sobre él (Rom 8:3). Los cristianos todavía retienen la carne, pero es ajena a su nuevo ser, que es vida en el espíritu, a saber, el nuevo yo, gobernado por el Espíritu Santo. Bajo la dirección del Espíritu Santo, los cristianos pueden cumplir la voluntad divina que anteriormente se expresaba en la ley (Rom 8:4). El mismo Espíritu que vivifica a los cristianos para la santidad también resucitará sus cuerpos en el último día (Rom 8:11). La vida cristiana es, por lo tanto, la experiencia de un desafío constante para hacer morir las malas obras del cuerpo a través de la vida del espíritu (Rom 8:13).

Versículo 14-17

Los cristianos, por razón de la presencia del Espíritu en ellos, disfrutan no solo de una nueva vida, sino también de una nueva relación con Dios, la de hijos adoptivos y herederos por medio de Cristo, cuyos sufrimientos y gloria comparten.

Versículo 15

Abba: véase la nota sobre Mc 14,36.

Versículo 18-27

La gloria que los creyentes están destinados a compartir con Cristo excede con mucho los sufrimientos de la vida presente. Pablo considera que el destino del mundo creado está vinculado con el futuro que pertenece a los creyentes. Así como participa en la pena de la corrupción provocada por el pecado, también participará en los beneficios de la redención y la gloria futura que comprenden la liberación definitiva del pueblo de Dios (Rom 8,19-22). Después de la paciente perseverancia en la expectativa firme, se realizará la cosecha plena de la presencia del Espíritu. En la tierra, los creyentes disfrutan de las primicias, es decir, el Espíritu, como garantía de la liberación total de sus cuerpos de la influencia del antiguo yo rebelde (Rom 8,23).

Versículo 28

Sabemos que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios: algunas autoridades antiguas tienen a Dios como sujeto del verbo, y algunos traductores traducen: “Sabemos que Dios hace que todo ayude a bien a los que aman a Dios…”

Versículo 28-30

Estos versículos describen la vocación cristiana tal como la diseñó Dios: ser conformados a la imagen de su Hijo, que ha de ser el primogénito entre muchos hermanos (Rom 8,29). La acción redentora de Dios en favor de los creyentes ha estado en proceso antes del comienzo del mundo. Los que Dios escoge son los que él conoció de antemano (Rom 8,29) o eligió. Los que son llamados (Rom 8,30) están predestinados o predeterminados. Estas expresiones no significan que Dios sea arbitrario. Más bien, Pablo las usa para enfatizar el pensamiento y el cuidado que Dios ha tenido para la salvación del cristiano.

Versículo 29

Imagen: si bien el hombre y la mujer fueron creados originalmente a imagen de Dios (Gn 1,26-27), es mediante el bautismo en Cristo, la imagen de Dios (2 Cor 4,4; Col 1,15), que somos renovados según la imagen del Creador (Col 3,10).

Versículo 31-39

El poder inconquistable del amor de Dios ha superado todos los obstáculos para la salvación de los cristianos y toda amenaza para separarlos de Dios. Ese poder se manifestó plenamente cuando el propio Hijo de Dios fue entregado a la muerte por su salvación. Por medio de él, los cristianos pueden superar todas sus aflicciones y pruebas.

Versículo 38

Cosas presentes y cosas futuras pueden referirse a datos astrológicos. Pablo parece estar diciendo que el evangelio libera a los creyentes de la dependencia de los astrólogos.

Versículo 39

Altura, profundidad pueden referirse a posiciones en el zodíaco, posiciones de cuerpos celestes en relación con el horizonte. En documentos astrológicos, el término "altura" significa "exaltación" o la posición de mayor influencia ejercida por un planeta. Dado que los espíritus hostiles estaban asociados con los planetas y las estrellas, Pablo incluye poderes (Rom 8,38) en su lista de fuerzas malévolas.