San Mateo 26

Evangelios

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María de Betania unge a Jesús

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús todos estos discursos, dijo a sus discípulos:
2 «Ya sabéis que dentro de dos días es la Pascua; y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado.» a
3 Entonces los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás; a
4 y resolvieron prender a Jesús con engaño y darle muerte. a b
5 Decían sin embargo: «Durante la fiesta no, para que no haya alboroto en el pueblo.» a
6 Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, c
7 se acercó a él una mujer que traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba a la mesa. c
8 Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron: «¿Para qué este despilfarro? c
9 Se podía haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres.» c
10 Mas Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una "obra buena" ha hecho conmigo. c
11 Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre. c d
12 Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi sepultura lo ha hecho. c
13 Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya.» c

Judas vende al Maestro

14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, e
15 y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata. e f
16 Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. e

La última Cena

17 El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?» g h
18 El les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos."» g
19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. g
20 Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. g
21 Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará.» g
22 Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: «¿Acaso soy yo, Señor?» g
23 El respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. g
24 El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!» g i
25 Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso, Rabbí?» Dícele: «Sí, tú lo has dicho.» g
26 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» j k
27 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, j k
28 porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. j l
29 Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.» j

Jesús predice a Pedro su negación

30 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. j
31 Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño . m n
32 Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea.» m
33 Pedro intervino y le dijo: «Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.» m
34 Jesús le dijo: «Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» m o p
35 Dícele Pedro: «Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré.» Y lo mismo dijeron también todos los discípulos. m o

Agonía de Jesús

36 Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.» q r
37 Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. q s
38 Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.» q s t
39 Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.» q s u
40 Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? q
41 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» q
42 Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.» q v
43 Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. q
44 Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. q
45 Viene entonces donde los discípulos y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. q w
46 ¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca.» q

La Divina Víctima es presa y llevada ante el Sanhedrín

47 Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. x
48 El que le iba a entregar les había dado esta señal: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle.» x
49 Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Rabbí!», y le dio un beso. x
50 Jesús le dijo: «Amigo, ¡a lo que estás aquí!» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. x
51 En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote, le llevó la oreja. x
52 Dícele entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán. x
53 ¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles? x
54 Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras de que así debe suceder?» x
55 En aquel momento dijo Jesús a la gente: «¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos? Todos los días me sentaba en el Templo para enseñar, y no me detuvisteis. x
56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas.» Entonces los discípulos le abandonaron todos y huyeron. x y
57 Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. z
58 Pedro le iba siguiendo de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver el final. z
59 Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte, z
60 y no lo encontraron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos, z a
61 que dijeron: «Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo.» z a
62 Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?» z
63 Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: «Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» z b
64 Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.» z c
65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos y dijo: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. z
66 ¿Qué os parece?» Respondieron ellos diciendo: «Es reo de muerte.» z
67 Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle, z d
68 diciendo: «Adivínanos, Cristo. ¿Quién es el que te ha pegado?» z

Negación de Pedro

69 Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: «También tú estabas con Jesús el Galileo.» e
70 Pero él lo negó delante de todos: «No sé qué dices.» e
71 Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el Nazoreo.» e
72 Y de nuevo lo negó con juramento: «¡Yo no conozco a ese hombre!» e
73 Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: «¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!» e
74 Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre!» Inmediatamente cantó un gallo. e
75 Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente. e f
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Referencias Cruzadas

a

Versículo 2-5

Mk 14:1 – 2 ; Lk 22:1 – 2 .

a

Versículo 2-5

Mk 14:1 – 2 ; Lk 22:1 – 2 .

a

Versículo 2-5

Mk 14:1 – 2 ; Lk 22:1 – 2 .

b

Versículo 4

Jn 11:47 – 53 .

a

Versículo 2-5

Mk 14:1 – 2 ; Lk 22:1 – 2 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

d

Versículo 11

Dt 15:11 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

c

Versículo 6-13

Mk 14:3 – 9 ; Jn 12:1 – 8 .

e

Versículo 14-16

Mk 14:10 – 11 ; Lk 22:3 – 6 .

e

Versículo 14-16

Mk 14:10 – 11 ; Lk 22:3 – 6 .

f

Versículo 15

Zac 11:12 .

e

Versículo 14-16

Mk 14:10 – 11 ; Lk 22:3 – 6 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

h

Versículo 17

Ex 12:14 – 20 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

i

Versículo 24

Is 53:8 – 10 .

g

Versículo 17-25

Mk 14:12 – 21 ; Lk 22:7 – 23 .

j

Versículo 26-30

Mk 14:22 – 26 ; Lk 22:14 – 23 ; 1 Cor 11:23 – 25 .

k

Versículo 26-27

1 Cor 10:16 .

j

Versículo 26-30

Mk 14:22 – 26 ; Lk 22:14 – 23 ; 1 Cor 11:23 – 25 .

k

Versículo 26-27

1 Cor 10:16 .

j

Versículo 26-30

Mk 14:22 – 26 ; Lk 22:14 – 23 ; 1 Cor 11:23 – 25 .

l

Versículo 28

Ex 24:8 ; Is 53:12 .

j

Versículo 26-30

Mk 14:22 – 26 ; Lk 22:14 – 23 ; 1 Cor 11:23 – 25 .

j

Versículo 26-30

Mk 14:22 – 26 ; Lk 22:14 – 23 ; 1 Cor 11:23 – 25 .

m

Versículo 31-35

Mk 14:7 – 31 .

n

Versículo 31

Zac 13:7 ; Jn 16:32 .

m

Versículo 31-35

Mk 14:7 – 31 .

m

Versículo 31-35

Mk 14:7 – 31 .

m

Versículo 31-35

Mk 14:7 – 31 .

o

Versículo 34-35

Lk 22:33 – 34 ; Jn 13:37 – 38 .

p

Versículo 34

26:69 – 75 .

m

Versículo 31-35

Mk 14:7 – 31 .

o

Versículo 34-35

Lk 22:33 – 34 ; Jn 13:37 – 38 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

r

Versículo 36

Jn 18:1 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

s

Versículo 37-39

Heb 5:7 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

s

Versículo 37-39

Heb 5:7 .

t

Versículo 38

Ps 42:6 , 12 ; Jon 4:9 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

s

Versículo 37-39

Heb 5:7 .

u

Versículo 39

Jn 4:34 ; 6:38 ; Flp 2:8 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

v

Versículo 42

6:10 ; Heb 10:9 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

w

Versículo 45

Jn 12:23 ; 13:1 ; 17:1 .

q

Versículo 36-46

Mk 14:32 – 42 ; Lk 22:39 – 46 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

x

Versículo 47-56

Mk 14:43 – 50 ; Lk 22:47 – 53 ; Jn 18:3 – 11 .

y

Versículo 56

26:31 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

a

Versículo 60-61

Dt 19:15 ; Jn 2:19 ; Hch 6:14 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

a

Versículo 60-61

Dt 19:15 ; Jn 2:19 ; Hch 6:14 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

b

Versículo 63

Is 53:7 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

c

Versículo 64

Ps 110:1 ; Dn 7:13 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

d

Versículo 67

Sab 2:19 ; Is 50:6 .

z

Versículo 57-68

Mk 14:53 – 65 ; Lk 22:54 – 55 , 63 – 71 ; Jn 18:12 – 14 , 19 – 24 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

e

Versículo 69-75

Mk 14:66 – 72 ; Lk 22:56 – 62 ; Jn 18:17 – 18 , 25 – 27 .

f

Versículo 75

26:34 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1-2

Cuando Jesús terminó todas estas palabras: véase la nota sobre Mt 7:28-29. “Sabéis…crucificado”: Mateo convierte la afirmación de Marcos sobre el tiempo (Mc 14:1) en la predicción final de Jesús de su pasión. Pascua: véase la nota sobre Mc 14:1.

Versículo 5

No durante la fiesta: el plan de retrasar el arresto y la ejecución de Jesús hasta después de la fiesta no se llevó a cabo, pues según los sinópticos fue arrestado en la noche del 14 de Nisán y muerto al día siguiente. No se da razón alguna de por qué cambió el plan.

Versículo 6-13

Véanse las notas sobre Mc 14,3–9 y Jn 12,1–8.

Versículo 12

Para prepararme para el entierro: cf. Mc 14,8. De acuerdo con la interpretación de este acto como la unción fúnebre de Jesús, Mateo, más coherente que Marcos, cambia el propósito de la visita de las mujeres al sepulcro de Jesús; ellas no van a ungirlo (Mc 16,1) sino «a ver el sepulcro» (Mt 28,1).

Versículo 14

Iscariote: véase la nota sobre Lc 6,16.

Versículo 15

El motivo de la avaricia se introduce mediante la pregunta de Judas sobre el precio de la traición, que está ausente en la fuente marcana (Mc 14,10–11). Entregarlo: se usa el mismo verbo griego para expresar el propósito salvador de Dios por el cual Jesús es entregado a la muerte (cf. Mt 17,22; 20,18; 26,2) y la malicia humana que lo entrega. Treinta piezas de plata: el precio de la traición solo se encuentra en Mateo. Se deriva de Zac 11,12 donde es el salario pagado al pastor rechazado, un precio barato (Zac 11,13). Esa cantidad es también la compensación pagada a quien su esclavo ha sido corneado por un buey (Éx 21,32).

Versículo 17

El primer día de la fiesta de los Panes sin Levadura: véase la nota sobre Mc 14,1. Mateo omite la frase de Marcos «cuando sacrificaron el cordero pascual».

Versículo 18

Al omitir gran parte de Mc 14,13–15, añadir Mi hora se acerca, y convertir la pregunta en una afirmación, en tu casa celebraré la pascua, Mateo ha dado a este pasaje una solemnidad y majestad mayores que las de su fuente.

Versículo 21

Dado el interés de Mateo en el cumplimiento del Antiguo Testamento, es curioso que omita la designación marcana del traidor de Jesús como «el que come conmigo» (Mc 14:18), ya que probablemente es una alusión a Sal 41:10. Sin embargo, el hecho sorprendente de que el traidor sea quien comparte la mesa con Jesús se enfatiza en Mt 26:23.

Versículo 24

Sería mejor…nacido: la enormidad del hecho es tal que sería mejor no existir que hacerlo.

Versículo 25

Peculiar a Mateo. Tú lo has dicho: cf. Mt 26:64; 27:11. Esta es una semi-afirmación. Se hace énfasis en el pronombre y la respuesta implica que la declaración no se habría hecho si no se hubiera hecho la pregunta.

Versículo 26

Véase la nota sobre Mt 14:19. Dijo la bendición: una oración bendiciendo a Dios. Tomen y coman: literalmente, Tomen, coman. Coman es una adición al "tomadlo" de Marcos (literalmente, "tomad"; Mc 14:22). Este es mi cuerpo: el pan se identifica con el mismo Jesús.

Versículo 26-29

Véase la nota sobre Mc 14:22-24. La tradición marcano-mateana es una de las dos principales tradiciones neotestamentarias de las palabras de Jesús al instituir la Eucaristía. La otra (y anterior) es la paulino-lucana (1 Cor 11:23-25; Lc 22:19-20). Cada una muestra la influencia del uso litúrgico cristiano, pero la marcano-mateana está más desarrollada en ese sentido que la paulino-lucana. Las palabras sobre el pan y la copa se suceden sin la comida intermedia mencionada en 1 Cor 11:25; Lc 22:20; y hay paralelismo entre las palabras de consagración (este es mi cuerpo…esta es mi sangre). Mateo sigue de cerca a Marcos pero con algunos cambios.

Versículo 27-28

Dio gracias: véase la nota sobre Mt 15:36. Se lo dio a ellos…a todos vosotros: cf. Mc 14:23-24. En la secuencia marcana, los discípulos beben y luego Jesús dice las palabras interpretativas. Mateo ha cambiado esto en un mandato de beber seguido de esas palabras. Mi sangre: véase Lv 17:11 para el concepto de que la sangre es «el asiento de la vida» y que cuando se coloca en el altar «hace expiación». Que será derramada: el participio presente, «siendo derramada» o «a punto de ser derramada», es futuro en relación con la Última Cena. A favor de: griego peri; véase la nota sobre Mc 14:24. Muchos: véase la nota sobre Mt 20:28. Para el perdón de los pecados: una adición mateana. La misma frase aparece en Mc 1:4 en relación con el bautismo de Juan, pero Mateo lo evita allí (Mt 3:11). Lo coloca aquí probablemente porque desea enfatizar que es la muerte sacrificial de Jesús la que trae el perdón de los pecados.

Versículo 29

Aunque su muerte interrumpirá la comunión que ha tenido con los discípulos, Jesús predice con confianza su vindicación por Dios y una nueva comunión con ellos en el banquete del reino.

Versículo 30

Véase la nota sobre Mc 14:26.

Versículo 31

Tendrán… escandalizados: literalmente, «serán escandalizados en mí»; véase la nota sobre Mt 24:9-12. Heriré… dispersaré: cf. Zac 13:7.

Versículo 34

Antes que cante el gallo: véase la nota sobre Mt 14:25. La tercera vigilia de la noche se llamaba «canto del gallo». Me negarás: véase la nota sobre Mt 16:24.

Versículo 36

Getsemaní: el nombre hebreo significa «prensa de aceite» y designa un olivar en la ladera occidental del Monte de los Olivos; véase la nota sobre Mt 21:1. El nombre aparece solo en Mateo y Marcos. El lugar se llama «huerto» en Jn 18:1.

Versículo 36-56

Cf. Mc 14:32-52. El relato de Jesús en Getsemaní se divide entre el de su agonía (Mt 26:36-46) y el de su traición y arresto (Mt 26:47-56). La tristeza y angustia de Jesús (Mt 26:37) ante la muerte no se alivia con la presencia de sus tres discípulos quienes, aunque instados a velar con él (Mt 26:38, 41), se duermen (Mt 26:40, 43). Él ora para que si… es posible se evite su muerte (Mt 26:39) pero que se haga la voluntad de su Padre (Mt 26:39, 42, 44). Sabiendo entonces que su muerte debe tener lugar, anuncia a sus compañeros que ha llegado la hora de ser entregado (Mt 26:45). Judas llega con una banda armada proporcionada por el Sanedrín y saluda a Jesús con un beso, la señal previamente acordada para su identificación (Mt 26:47-49). Después de su arresto, reprende a un discípulo que ha atacado al siervo del sumo sacerdote con una espada (Mt 26:51-54), y reprende a los que han salido para apoderarse de él con espadas y porras como si fuera un ladrón (Mt 26:55-56). En ambas reprensiones Jesús declara que el trato que ahora está recibiendo es el cumplimiento de las Escrituras (Mt 26:55, 56). La posterior huida de todos los discípulos es en sí misma el cumplimiento de su propia predicción (cf. 31). En este episodio, Mateo sigue a Marcos con algunas alteraciones.

Versículo 37

Pedro y los dos hijos de Zebedeo: cf. Mt 17:1.

Versículo 38

Cf. Sal 42:6, 12. En la Septuaginta (Sal 41:5, 12) se usa la misma palabra griega para triste que aquí. Hasta la muerte: es decir, «suficiente para morir»; cf. Jon 4:9.

Versículo 39

Mi Padre: véase la nota sobre Mc 14:36. Mateo omite el arameo ‘abbā’ y añade el calificativo mi. Esta copa: véase la nota sobre Mc 10:38-40.

Versículo 41

Sufrir la prueba: véase la nota sobre Mt 6:13. En ese versículo «la prueba final» traduce la misma palabra griega que aquí se traduce la prueba, y estas son las únicas instancias del uso de esa palabra en Mateo. Es posible que la pasión de Jesús se vea aquí como una anticipación de la gran tribulación que precederá a la parusía (véanse las notas sobre Mt 24:8; 24:21) a la que se refiere Mt 6:13, y que así como Jesús ora para ser librado de la muerte (Mt 26:39), así exhorta a los discípulos a orar para que no tengan que sufrir la gran prueba que su pasión sería para ellos. Sin embargo, algunos eruditos entienden no sufrir (literalmente, «no entrar») la prueba como que no significa que los discípulos puedan ser perdonados de la prueba, sino que no cedan a la tentación de apartarse de Jesús a causa de su pasión aunque tengan que soportarla.

Versículo 42

Hágase tu voluntad: cf. Mt 6:10.

Versículo 49

Rabí: véase la nota sobre Mt 23:6-7. A Jesús se le llama así dos veces en Mateo (Mt 26:25), ambas por Judas. Para la importancia del apelativo estrechamente relacionado «maestro» en Mateo, véase la nota sobre Mt 8:19.

Versículo 55

Día tras día…apresadme: cf. Mc 14:49. Esto sugiere que Jesús había enseñado durante un período relativamente largo en Jerusalén, mientras que Mt 21:1-11 sitúa su llegada a la ciudad por primera vez solo unos pocos días antes.

Versículo 57

Caifás: véase la nota sobre Mt 26:3.

Versículo 57-68

Siguiendo Mc 14:53-65 Mateo presenta la aparición nocturna de Jesús ante el Sanedrín como un juicio real. Después de que muchos testigos falsos presenten cargos en su contra que no bastan para la pena de muerte (Mt 26:60), dos se presentaron que lo acusan de afirmar que podía destruir el templo…y en tres días reconstruirlo (Mt 26:60-61). Jesús no responde ni siquiera cuando el sumo sacerdote lo reta a hacerlo, quien luego le ordena declarar bajo juramento…si él es el Mesías, el Hijo de Dios (Mt 26:62-63). Mateo cambia la respuesta afirmativa clara de Marcos (Mc 14:62) a la misma que la dada a Judas (Mt 26:25), pero sigue a Marcos casi literalmente en la predicción de Jesús de que sus jueces lo verán (al Hijo del Hombre) sentado a la diestra de Dios y viniendo sobre las nubes del cielo (Mt 26:64). El sumo sacerdote entonces lo acusa de blasfemia (Mt 26:65), acusación con la que los demás miembros del Sanedrín concuerdan al declarar que merece morir (Mt 26:66). Luego lo atacan (Mt 26:67) y burlonamente le exigen que profetice (Mt 26:68). Este relato contiene elementos que son contrarios a los procedimientos judiciales prescritos en la Mishná, el código de leyes judío que data en su forma escrita de ca. 200 d.C., p. ej., juicio en un día de fiesta, una sesión nocturna del tribunal, pronunciamiento de un veredicto de condena en la misma sesión en que se recibió el testimonio. En consecuencia, algunos estudiosos consideran el relato enteramente como una creación de los primeros cristianos sin valor histórico. Sin embargo, es discutible si las normas que se encuentran en la Mishná estaban en vigor en el tiempo de Jesús. Más importante es la cuestión de si el juicio nocturno Mateo-Marcos deriva de una combinación de dos incidentes separados, una investigación preliminar nocturna (cf. Jn 18:13, 19-24) y un juicio formal a la mañana siguiente (cf. Lc 22:66-71).

Versículo 59

Sanedrín: véase la nota sobre Lc 22:66.

Versículo 60-61

Dos: cf. Dt 19:15. Puedo destruir…reconstruirlo: hay diferencias significativas con el paralelo marcanico (Mc 14:58). Mateo omite «hechas con manos» y «no hechas con manos» y cambia el «destruirá» y «edificará otro» de Marcos a puedo destruir y (puedo) reconstruir. La acusación probablemente se basa en la predicción de Jesús de la destrucción del templo; véanse las notas sobre Mt 23:37-39; 24:2; y Jn 2:19. Una predicción similar de Jeremías se consideró merecedora de muerte; cf. Jer 7:1-15; 26:1-8.

Versículo 63

Silencioso: posiblemente una alusión a Is 53:7. Te ordeno…Dios vivo: peculiar de Mateo; cf. Mc 14:61.

Versículo 64

Lo has dicho: véase la nota sobre Mt 26,25. Desde ahora…el cielo: el Hijo del Hombre que ha de ser crucificado (cf. Mt 20,19) será visto en gloriosa majestad (cf. Sal 110,1) y viniendo sobre las nubes del cielo (cf. Dn 7,13). El Poder: véase la nota sobre Mc 14,61-62.

Versículo 65

Blasfemado: el castigo por blasfemia era la muerte por apedreamiento (véase Lv 24,10-16). Según la Mishná, para ser culpable de blasfemia había que pronunciar “el Nombre mismo”, es decir, Yahvé; cf. Sanhedrín 7, 4.5. Quienes juzgan los relatos evangélicos del juicio de Jesús por los estándares posteriores de la Mishná señalan que Jesús usa el sustituto “el Poder”, y por lo tanto ningún tribunal judío lo habría considerado culpable de blasfemia; otros sostienen que la estrecha comprensión de la blasfemia en la Mishná fue un desarrollo posterior.

Versículo 67-68

El abuso físico, aparentemente hecho a Jesús por los mismos miembros del Sanedrín, recuerda los sufrimientos del Siervo de Yahvé de Isaías; cf. Is 50,6. El desafío burlón de profetizar probablemente está motivado por la predicción de Jesús de su futura gloria (Mt 26,64).

Versículo 70

Lo negó delante de todos: véase Mt 10,33. El arrepentimiento de Pedro (Mt 26,75) lo salva del destino temible del que Jesús habla allí.

Versículo 73

Tu habla…lejos: Mateo explica el “tú también eres galileo” de Marcos (Mc 14,70).