San Mateo 21

Evangelios

← Cap. 20
Cap. 22 →

Entrada triunfal en Jerusalén

1 Cuando se aproximaron a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces envió Jesús a dos discípulos, a
2 diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos. a
3 Y si alguien os dice algo, diréis: El Señor los necesita, pero enseguida los devolverá.» a
4 Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta: a
5 Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo. a b
6 Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: a
7 trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. a
8 La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. a c
9 Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» a d
10 Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?» decían. a
11 Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.» a

Purificación del Templo

12 Entró Jesús en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas. e f
13 Y les dijo: «Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración. ¡Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de bandidos!» e g
14 También en el Templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos, y los curó. e h
15 Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que había hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron e
16 y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí - les dice Jesús -. ¿No habéis leído nunca que De la boca de los niños y de los que aún maman te preparaste alabanza?» e i
17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, donde pasó la noche. e

La higuera estéril

18 Al amanecer, cuando volvía a la ciudad, sintió hambre; j
19 y viendo una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró en ella más que hojas. Entonces le dice: «¡Que nunca jamás brote fruto de ti!» Y al momento se secó la higuera. j k
20 Al verlo los discípulos se maravillaron y decían: «¿Cómo al momento quedó seca la higuera?» j
21 Jesús les respondió: «Yo os aseguro: si tenéis fe y no vaciláis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que si aun decís a este monte: "Quítate y arrójate al mar", así se hará. j l
22 Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis.» j m

Controversia con los sumos sacerdotes y ancianos

23 Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?» n o
24 Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. n
25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?» Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: "Del cielo", nos dirá: "Entonces ¿por qué no le creísteis?" n
26 Y si decimos: "De los hombres", tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.» n p
27 Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos.» Y él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.» n

Los dos hijos desiguales

28 «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en la viña."
29 Y él respondió: "No quiero", pero después se arrepintió y fue.
30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: "Voy, Señor", y no fue.
31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.
32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él. q

Parábola de los viñadores homicidas

33 «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. r s
34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. r
35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. r
36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. r
37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: "A mi hijo le respetarán." r
38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia." r
39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. r t
40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» r
41 Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.» r
42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? r u
43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.» r
45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. r
46 Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta. r
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

b

Versículo 5

Is 62:11 ; Zac 9:9 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

c

Versículo 8

2 Kgs 9:13 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

d

Versículo 9

Ps 118:25 – 26 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

a

Versículo 1-11

Mk 11:1 – 11 ; Lk 19:28 – 38 ; Jn 12:12 – 15 .

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

f

Versículo 12

Lv 5:7 .

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

g

Versículo 13

Is 56:7 ; Jer 7:11 .

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

h

Versículo 14

2 Sm 5:8 LXX.

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

i

Versículo 16

Ps 8:2 LXX; Sab 10:21 .

e

Versículo 12-17

Mk 11:15 – 19 ; Lk 19:45 – 48 ; Jn 2:14 – 22 .

j

Versículo 18-22

Mk 11:12 – 14 , 20 – 24 .

j

Versículo 18-22

Mk 11:12 – 14 , 20 – 24 .

k

Versículo 19

Jer 8:13 ; Lk 13:6 – 9 .

j

Versículo 18-22

Mk 11:12 – 14 , 20 – 24 .

j

Versículo 18-22

Mk 11:12 – 14 , 20 – 24 .

l

Versículo 21

17:20 ; Lk 17:6 .

j

Versículo 18-22

Mk 11:12 – 14 , 20 – 24 .

m

Versículo 22

7:7 ; 1 Jn 3:22 .

n

Versículo 23-27

Mk 11:27 – 33 ; Lk 20:1 – 8 .

o

Versículo 23

Jn 2:18 .

n

Versículo 23-27

Mk 11:27 – 33 ; Lk 20:1 – 8 .

n

Versículo 23-27

Mk 11:27 – 33 ; Lk 20:1 – 8 .

n

Versículo 23-27

Mk 11:27 – 33 ; Lk 20:1 – 8 .

p

Versículo 26

14:5 .

n

Versículo 23-27

Mk 11:27 – 33 ; Lk 20:1 – 8 .

q

Versículo 32

Lk 7:29 – 30 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

s

Versículo 33

Is 5:1 – 2 , 7 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

t

Versículo 39

Heb 13:12 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

u

Versículo 42

Ps 118:22 – 23 ; Is 28:16 ; Hch 4:11 ; 1 Pt 2:7 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

r

Versículo 33-46

Mk 12:1 – 12 ; Lk 20:9 – 19 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1

Betfagé: aldea que ya no puede identificarse con certeza. Marcos la menciona antes que Betania (Mc 11,1), lo que sugiere que se encontraba al este de esta última. El monte de los Olivos: la colina al este de Jerusalén de la que se habla en Zac 14,4 como el lugar donde el Señor vendrá a rescatar a Jerusalén de las naciones enemigas.

Versículo 1-11

La llegada de Jesús a Jerusalén está de acuerdo con la voluntad divina de que debe ir allí (cf. Mt 16,21) para sufrir, morir y resucitar. Se prepara para su entrada en la ciudad de tal manera que la convierte en un cumplimiento de la profecía de Zac 9,9 (Mt 21,2) que enfatiza la humildad del rey que viene (Mt 21,5). Esa profecía, ausente del relato paralelo marcano (Mc 11,1-11) aunque también se encuentra en el relato joánico de la entrada (Jn 12,15), es el centro de la historia mateana. Durante la procesión desde Betfagé a Jerusalén, Jesús es aclamado como el rey mesiánico davídico por las multitudes que lo acompañan (Mt 21,9). A su llegada, toda la ciudad fue conmovida, y ante la pregunta de la atónita población sobre la identidad de Jesús, las multitudes que lo acompañaban responden que él es el profeta, de Nazaret en Galilea (Mt 21,10, 11).

Versículo 2

Un asna atada, y un pollino con ella: en lugar de un solo animal de Mc 11,2, Mateo tiene dos, según su comprensión de Zac 9,9.

Versículo 4-5

El profeta: esta cita del cumplimiento está compuesta en realidad por dos textos distintos del Antiguo Testamento, Is 62,11 (Decid a la hija de Sion) y Zac 9,9. El asna y el pollino son el mismo animal en la profecía, mencionado dos veces de diferentes maneras, el recurso literario hebreo común del paralelismo poético. Que Mateo los tome como dos es una de las razones por las que algunos eruditos piensan que era gentil en lugar de un cristiano judío que presumiblemente no cometería ese error (véase la Introducción).

Versículo 7

Sobre ellos: sobre los dos animales; una imagen torpe que resulta de la incomprensión de Mateo de la profecía.

Versículo 8

Extendieron…en el camino: cf. 2 Re 9,13. Hay una similitud entre el corte y la dispersión de las ramas y las festividades de los Tabernáculos (Lv 23,39-40); véase también 2 Mac 10,5-8 donde la celebración de la rededicación del templo se compara con la de los Tabernáculos.

Versículo 9

¡Hosanna!: el hebreo significa «(¡Oh Señor!) concede salvación»; véase Sal 118,25, pero esa invocación se había convertido en una aclamación de júbilo y bienvenida. Bendito el que viene…en el nombre del Señor: véase Sal 118,26 y la nota sobre Jn 12,13. En las alturas: probablemente solo una intensificación de la aclamación, aunque ¡Hosanna en las alturas! podría tomarse como una oración: «Que Dios le salve».

Versículo 10

Fue conmovida: en los evangelios este verbo es peculiar de Mateo, donde también se usa del terremoto en el momento de la crucifixión (Mt 27,51) y del terror de los guardias del sepulcro de Jesús ante la aparición del ángel (Mt 28,4). Para el uso que Mateo hace del sustantivo cognado, véase la nota sobre Mt 8,24.

Versículo 11

El profeta: véase Mt 16,14 («uno de los profetas») y 21,46.

Versículo 12

Estas actividades se llevaban a cabo en el atrio de los gentiles, el atrio más exterior del área del templo. Se vendían animales para el sacrificio; las palomas eran para quienes no podían permitirse una ofrenda más cara; véase Lv 5,7. Mesas de los cambistas: solo podía utilizarse la moneda de Tiro para las compras; el resto del dinero tenía que cambiarse por esa.

Versículo 13

«Mi casa…oración»: cf. Is 56,7. Mateo omite las palabras finales de la cita, «para todos los pueblos» («todas las naciones»), posiblemente porque para él la adoración del Dios de Israel por todas las naciones pertenece al tiempo después de la resurrección; véase Mt 28,19. Una cueva de ladrones: la frase está tomada de Jer 7,11.

Versículo 14

Los ciegos y los cojos: según 2 Sm 5,8 LXX se prohibía a los ciegos y a los cojos entrar en «la casa del Señor», el templo. Estas son las últimas curaciones de Jesús en Mateo.

Versículo 15

Las maravillas: las curaciones.

Versículo 16

«De la boca de los…alabanza»: cf. Sal 8,3 LXX.

Versículo 18-22

En Marcos, el efecto de la maldición de Jesús a la higuera no es inmediato; véase Mc 11,14, 20. Al hacerlo así, Mateo ha intensificado el milagro. El acto de Jesús parece arbitrario y malhumorado, pero es una acción profética similar a las de los profetas del Antiguo Testamento que simboliza vívidamente alguna parte de su predicación; véase, por ejemplo, Ez 12,1-20. Es una señal del juicio que ha de venir sobre Israel que, con toda su aparente piedad, carece del fruto de las buenas obras (Mt 3,10) y pronto sufrirá el castigo de su esterilidad (Mt 21,43). Algunos estudiosos proponen que esta historia es el desarrollo en la tradición de una parábola de Jesús sobre el destino de un árbol sin fruto, como Lc 13,6-9. La respuesta de Jesús a la pregunta de los discípulos asombrados (Mt 21,20) hace del milagro un ejemplo del poder de la oración hecha con fe inquebrantable (Mt 21,21-22).

Versículo 21

Véase Mt 17,20.

Versículo 23

Estas cosas: probablemente su entrada en la ciudad, su purificación del templo y sus curaciones allí.

Versículo 23-27

Cf. Mc 11,27-33. Esta es la primera de cinco controversias entre Jesús y las autoridades religiosas del judaísmo en Mt 21,23-22,46, presentadas en forma de preguntas y respuestas.

Versículo 24

Responder con una contrapregunta era común en el debate rabínico.

Versículo 26

Tememos…como profeta: cf. Mt 14,5.

Versículo 27

Dado que por vergüenza, por un lado, y por miedo, por el otro, las autoridades religiosas alegan ignorancia del origen del bautismo de Juan, se muestran incapaces de hablar con autoridad; por lo tanto, Jesús se niega a discutir con ellos los fundamentos de su autoridad.

Versículo 28-32

La serie de controversias se interrumpe con tres parábolas sobre el juicio de Israel (Mt 21,28-22,14), de las cuales esta, peculiar de Mateo, es la primera. La segunda (Mt 21,33-46) proviene de Marcos (12,1-12), y la tercera (Mt 22,1-14) de Q; véase Lc 14,15-24. Esta interrupción de las controversias es similar a la de Marcos, aunque Marcos solo tiene una parábola entre la primera y la segunda controversia. En cuanto a la primera parábola de Mateo, Mt 21,28-30, si se toma por sí sola, podría apuntar simplemente a la diferencia entre decir y hacer, un tema de gran importancia en este evangelio (cf. Mt 7,21; 12,50); esa pudo haber sido la referencia original de la parábola. Sin embargo, se le da una aplicación más específica con la adición de Mt 21,31-32. Los dos hijos representan, respectivamente, a los líderes religiosos y a los marginados religiosos que siguieron el llamado de Juan al arrepentimiento. Por la respuesta que dan a la pregunta de Jesús (Mt 21,31), los líderes se condenan a sí mismos. Hay mucha confusión en la tradición textual de la parábola. De las tres formas diferentes del texto dadas por importantes testigos textuales, una tiene a los líderes respondiendo que el hijo que aceptó ir pero no lo hizo fue el que hizo la voluntad del padre. Aunque algunos estudiosos aceptan eso como la lectura original, sus argumentos a favor parecen poco convincentes. La elección probablemente solo se encuentra entre una lectura que coloca al hijo que acepta y luego desobedece antes del hijo que al principio se niega y luego obedece, y la lectura seguida en la presente traducción. Los testigos de esta última lectura son ligeramente mejores que los que apoyan la otra.

Versículo 31

Entrando…ante vosotros: esto probablemente significa “ellos entran; vosotros no”.

Versículo 32

Cf. Lc 7,29-30. Aunque el pensamiento es similar al del texto lucano, la formulación es tan diferente que es improbable que el dicho provenga de Q. Vinieron a vosotros…camino de justicia: varios significados son posibles: que Juan mismo era justo, que enseñó justicia a otros, o que tenía un lugar importante en el plan de salvación de Dios. Para lo último, véase la nota sobre Mt 3,14-15.

Versículo 33

Plantó una viña…una torre: cf. Is 5,1-2. La viña se define en Is 5,7 como “la casa de Israel”.

Versículo 33-46

Cf. Mc 12,1-12. En esta parábola hay una estrecha correspondencia entre la mayoría de los detalles de la historia y la situación que ilustra, el trato de Dios con su pueblo. Debido a esa fuerte alegorización, algunos estudiosos piensan que de ninguna manera se remonta a Jesús, sino que representa la teología de la iglesia posterior. Ese juicio también se aplica al paralelo marcanico, aunque la alegorización ha ido más lejos en Mateo. Hay otros que creen que si bien muchos de los elementos alegóricos se deben a fuentes eclesiásticas, se han añadido a una parábola básica dicha por Jesús. Este punto de vista está ahora apoyado por el Evangelio de Tomás 65, donde se encuentra una forma de la parábola menos alegorizada y probablemente más primitiva.

Versículo 34-35

Sus siervos: Mateo tiene dos envíos de siervos en contraposición a los tres envíos de un solo siervo de Marcos (Mc 12,2-5a) seguidos de una declaración sobre el envío de “muchos otros” (Mc 12,2, 5b). Que estos siervos representan a los profetas enviados por Dios a Israel está claramente implícito pero no se explicita aquí, pero véase Mt 23,37. Su producto: cf. Mc 12,2 “parte del producto”. El producto son las buenas obras exigidas por Dios, y su reclamo sobre ellas es total.

Versículo 38

Adquirir su herencia: si un prosélito judío moría sin heredero, los inquilinos de su tierra tendrían el derecho final sobre ella.

Versículo 39

Lo echaron fuera…y lo mataron: el cambio en el orden marcanico donde el hijo es asesinado y su cadáver luego es echado fuera (Mc 12,8) probablemente se hizo debido a la tradición de que Jesús murió fuera de la ciudad de Jerusalén; véase Jn 19,17; Heb 13,12.

Versículo 41

Ellos respondieron: en Mc 12,9 la pregunta es respondida por el mismo Jesús; aquí los líderes responden y así se condenan a sí mismos; cf. Mt 21,31. Mateo añade que los nuevos inquilinos a quienes se transferirá la viña darán al dueño el producto en los tiempos apropiados.

Versículo 42

Cf. Sal 118,22-23. El salmo fue usado en la iglesia primitiva como una profecía de la resurrección de Jesús; véase Hch 4,11; 1 P 2,7. Si, como algunos piensan, la parábola original terminaba en Mt 21,39, se consideró necesario completarla con una referencia a la vindicación de Jesús por Dios.

Versículo 43

Peculiar a Mateo. Reino de Dios: véase la nota sobre Mt 19,23-24. Su presencia aquí en lugar del habitual “reino de los cielos” de Mateo puede indicar que el dicho proviene del propio material tradicional de Mateo. Un pueblo que producirá su fruto: creyentes israelitas y gentiles, la iglesia de Jesús.

Versículo 44

La mayoría de los testigos textuales omiten este versículo. Probablemente sea una adición temprana a Mateo tomada de Lc 20:18, con el cual es prácticamente idéntico.

Versículo 45

Los fariseos: Mateo incluye en el grupo de líderes judíos (Mt 21:23) a aquellos que representaban el judaísmo de su propio tiempo.