Intrigas de los príncipes contra Daniel</span><span style="font-size:18.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;color:windowtext">
Daniel no cumple el edicto
Daniel en el foso de los leones
Darío glorifica a Dios
Referencias Cruzadas
Versículo 8
Est 1:19 .
Versículo 23
1 Mc 2:60 .
Versículo 29
Dn 1:21 .
Notas del Capítulo
Darío el medo: desconocido fuera del libro de Daniel. El reino medo no existía en este tiempo porque ya había sido conquistado por Ciro el persa. Aparentemente, el autor de Daniel sigue una visión apocalíptica de la historia, ligada a la profecía (cf. Is 13,17-19; Jer 51,11.28-30), según la cual los medos formaron el segundo de cuatro reinos mundiales que precedieron a los tiempos mesiánicos; véase la nota sobre Dn 2,36-45. El personaje de Darío el medo probablemente ha sido modelado en el del rey persa Darío el Grande (522-486 a. C.), el segundo sucesor de Ciro. El Darío persa sí nombró sátrapas sobre su imperio.
Los judíos del siglo II a. C. podían relacionar el intento del rey de imponerles, bajo pena de muerte, la adoración de una deidad extranjera con los decretos de Antíoco IV; cf. 1 Mc 1,41-50.
Inmutable e irrevocable: Est 1,19 y 8,8 también se refieren a la inmutabilidad de las leyes medo-persas. La misma idea se encuentra en el historiador Diodoro Sículo con referencia a la época de Darío III (335-331 a. C.), el último de los reyes persas. Cf. Dn 6,13.16.
El foso de los leones: un pozo demasiado profundo para ser escalado fácilmente; su abertura estaba bloqueada con una piedra (v. 18).