Lamentaciones 1

Profetas Mayores

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Cap. 2 →

Primera Lamentación</span><span style="font-size:18.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; color:windowtext">

1 Alef. ¡Cómo, ay, yace solitaria la Ciudad populosa! Como una viuda se ha quedado la grande entre las naciones. La Princesa entre las provincias sujeta está a tributo.
2 Bet. Llora que llora por la noche, y las lágrimas surcan sus mejillas. Ni uno hay que la consuele entre todos sus amantes. Todos sus amigos la han traicionado, ¡se le han trocado en enemigos! a
3 Guímel. Judá está desterrada, en postración y en extrema servidumbre. Sentada entre las naciones, no encuentra sosiego. La alcanzan todos sus perseguidores entre las angosturas. b
4 Dálet. Las calzadas de Sión están de luto, que nadie viene a las solemnidades. Todas sus puertas desoladas, sus sacerdotes gimiendo, afligidas sus vírgenes, ¡y ella misma en amargura! c
5 He. Sus adversarios están a la cabeza, sus enemigos bien felices, porque Yahveh la ha afligido por sus muchos delitos. Sus niños han partido al cautiverio delante del adversario.
6 Vau. De la hija de Sión se ha ido todo su esplendor. Sus príncipes son como ciervos que no encuentran pasto, caminando van sin fuerzas delante del hostigador.
7 Zain. Jerusalén recuerda sus días de miseria y vida errante, cuando a manos del adversario sucumbía su pueblo, sin que nadie viniera en su ayuda. Los adversarios la miraban, riéndose de su ruina.
8 Jet. Mucho ha pecado Jerusalén, por eso se ha hecho cosa impura. Todos los que la honraban la desprecian, porque han visto su desnudez; y ella misma gime y se vuelve de espaldas. d
9 Tet. Su inmundicia se pega a su ropa; no pensó ella en su fin, ¡y ha caído asombrosamente! No hay quien la consuele. «¡Mira, Yahveh, mi miseria, que el enemigo se agiganta!»
10 Yod. El adversario ha echado mano a todos sus tesoros; ha visto ella a las gentes entrar en su santuario, aquellos de quienes tú ordenaste: «¡No entrarán en tu asamblea!» e
11 Kaf. Su pueblo entero gime buscando pan; dan sus tesoros a cambio de alimento, por recobrar la vida. «Mira, Yahveh, y contempla qué envilecida estoy.»
12 Lámed. Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor que me atormenta, con el que Yahveh me ha herido el día de su ardiente cólera.
13 Mem. Ha lanzado fuego de lo alto, lo ha metido en mis huesos. Ante mis pies ha tendido una red, me ha tirado hacia atrás; me ha dejado desolada, todo el día dolorida. f
14 Nun. Ligado ha sido el yugo de mis delitos, entrelazados por su mano. Sobre mi cuello su yugo doblega mi vigor. El Señor me ha dejado a merced de ellos, ¡ya no puedo tenerme!
15 Sámek. Ha desechado a todos mis valientes de en medio de mí el Señor. Ha convocado un concejo contra mí para acabar con mis jóvenes. El Señor ha pisado en lagar a la virgen, hija de Judá.
16 Ain. Por esto lloro yo; mi ojo, mi ojo se va en agua, porque está lejos de mí el consolador que reanime mi alma. Mis hijos están desolados, porque ha ganado el enemigo. g
17 Pe. Tiende Sión sus manos: ¡no hay quien la consuele! Ha mandado Yahveh contra Jacob sus adversarios por doquier; Jerusalén se ha hecho cosa impura en medio de ellos.
18 Sade. Justo, justo es Yahveh, porque yo he sido indócil a sus órdenes. Escuchad, pues, pueblos todos, y mirad mi dolor. Mis doncellas y mis jóvenes han ido al cautiverio. h
19 Qof. He llamado a mis amantes: me han traicionado ellos. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras se buscaban alimento por recobrar la vida. i
20 Res. ¡Mira, Yahveh, que estoy en angustias! ¡Me hierven las entrañas, el corazón se me retuerce dentro, pues he sido muy rebelde! Afuera, la espada priva de hijos, en casa es como la muerte. j
21 Sin. ¡Oye cómo gimo: no hay quien me consuele! Todos mis enemigos, enterados de mi mal, se alegran de lo que tú has hecho. ¡Haz que llegue el Día que tienes anunciado, para que sean como yo!
22 Tau. ¡Llegue ante ti toda su maldad, y trátalos como a mí me trataste por todos mis delitos! Pues son muchos mis gemidos, y languidece mi corazón. k
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Referencias Cruzadas

a

Versículo 2

Jer 30:14 ; Ez 16:37 .

b

Versículo 3

Dt 28:65 ; Jer 45:3 .

c

Versículo 4

Is 33:8 – 9 ; Jer 14:2 .

d

Versículo 8

Is 47:2 – 3 ; Jer 13:22 , 26 ; Na 3:5 .

e

Versículo 10

Dt 23:3 – 6 ; Ps 74:4 – 8 ; Is 56:6 ; 66:20 – 21 ; Jer 51:51 .

f

Versículo 13

Ez 12:13 .

g

Versículo 16

Ps 69:21 ; Ecl 4:1 ; Jer 13:17 ; 14:17 ; Na 3:7 .

h

Versículo 18

Dt 28:41 .

i

Versículo 19

Jer 30:14 .

j

Versículo 20

Lam 2:11 .

k

Versículo 22

Lam 3:64 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1-22

En este poema, el poeta adopta primero la persona de un observador que describe el estado abyecto de Jerusalén después de la destrucción causada por el ejército babilónico (vv. 1-11a); pero el tono distante da paso a un llamamiento más apasionado cuando la ciudad misma —personificada como la viuda y madre doliente Sion— irrumpe abruptamente en esta descripción (vv. 9c, 11c-16, 18-22) para exigir que Dios mire directamente a su miseria.

Versículo 2

Amantes: el lenguaje del amor se usaba típicamente para describir la relación entre los socios de un tratado, por lo tanto, aquí connota los aliados de Judá (véase v. 19).

Versículo 9

Sion interrumpe la descripción del poeta en el v. 9c, aunque brevemente, para exigir que el Señor enfrente directamente su miseria. Ella retoma el lamento de una manera más sostenida en el v. 11c.